La comida es como la lengua. Suele estar relacionada con lo que comen los vecinos pero cada uno tiene su dialecto y dentro de su dialecto, su acento. La comida del Oriente Medio es una, pero la cocina de Siria no es la misma que la de Egipto, aunque es más parecida a la del Líbano. Cuanto más lejano el vecino, más improbable la coincidencia grastronómica, sin dejar de ser parte del mismo fenómeno (entre freír y hervir hay un largo trecho pero no dejan de ser la misma cosa).