Égloga

El dulce lamentar de dos pastores,
Salicio juntamente y Nemoroso,
he de cantar, sus quejas imitando;
cuyas ovejas al cantar sabroso
estaban muy atentas, los amores,
de pacer olvidadas, escuchando.

Tú, que ganaste obrando
un nombre en todo el mundo
y un grado sin segundo,
agora estés atento sólo y dado
al ínclito gobierno del estado
albano, agora vuelto a la otra parte,
resplandeciente, armado,
representando en tierra el fiero Marte

Garcilaso de la Vega

En busca del chile africano

Creyéndome amplio conocedor de picores, tanto del Asia como de las Américas y Europa, me tocó descubrir, en un humilde fast-food de Yaoundé, un picor de ají tan diferente a los otros que me despertó las ganas de volver a probar otra vez el resto de los ajíes del mundo, por si me había perdido algo. Estaban asando unos muslos de pollo raquítico en uno de los dos fuegos que había a la entrada y bastó comerme uno, embadurnado con una salsa roja tan picante y tan deliciosa que no me quedó otra que descubrir por qué ese ají era igual de picante e igual de distinto a los otros picantes.

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